Guardaparques Gustavo Tarazona es una figura reconocida dentro del Cuerpo de Guardaparques de Venezuela, específicamente por su labor en el Parque Nacional Waraira Repano (El Ávila). Creador de la letra del himno del Guardaparques.
Perfil y Trayectoria
Sector de Servicio: Ha desempeñado gran parte de su labor en el Sector Galindo del Parque Nacional Waraira Repano.
Vocación Temprana: Se relata que su vínculo con la montaña comenzó desde la infancia; siendo niño, subía al cerro para colaborar de manera voluntaria con los guardaparques en las labores de extinción de incendios forestales.
Dedicación: Se le conoce por su compromiso absoluto con la vigilancia y protección del ecosistema, viviendo en "casa-puesto" para garantizar una atención de 24 horas durante todo el año.
Reconocimientos y Vínculos
Premio Ambiental: En el año 2005, fue galardonado con el Premio Anual de Conservación "Sociedad de Amigos del Árbol" (SADARBOL) en la categoría individual, un reconocimiento que destaca a las figuras más influyentes del conservacionismo en Venezuela.
Legado: Tarazona es citado como una referencia en el oficio, compartiendo historia con familias emblemáticas del cuerpo de guardaparques, como la familia Nieves (Rafael Emilio, Pedro y Héctor Nieves), quienes son considerados pilares en la protección de la cordillera de la costa.
Participación en Medios: Su testimonio ha servido para documentar la vida en la montaña, apareciendo en proyectos de investigación y documentales (como los realizados por la UCV) que exploran los desafíos de los "guardianes de la montaña", incluyendo la falta de insumos y la lucha contra tomas de agua ilegales.
"La Salud me llevó donde estoy"
Desde muy pequeño ayudó en los trabajos de conservación en la falda del Ávila.
María Isabella Salas
EL UNIVERSAL
Para ser guardaparques no se necesita aprender; es necesario nacer con la inquietud y con un profundo espíritu e interés en la conservación del medio ambiente para seguir un camino claro y preciso.
Así fue como Gustavo Tarazona comenzó sus actividades, en las que ya lleva 20 años de intensas tareas y responsabilidades pero con grandes satisfacciones. "Vengo de una familia conservacionista y desde pequeños nos subían a los puestos de los guardaparques para colaborar en los trabajos de conservación: cómo era el riego de los arbolitos, limpieza de las áreas verdes y en algunas ocasiones ayudabamos a apagar las candelitas que dejaban los grandes incendios; sin embargo, nunca estuvimos expuestos a algún peligro porque eramos muy pequeños".

No hay comentarios:
Publicar un comentario